Amazon tras los pasos de Standard Oil

Resulta particularmente interesante, un artículo publicado por el New York Times cuya autora es Lina Khan, una estudiante de derecho quien en 2017 se encargó de escribir un artículo académico en el Yale Law Journal bajo el título “Amazon Antitrust Paradox”, en el que se encargó de explicar lo que podría venir dentro de poco en la regulación de empresas de tecnología.

Amazon, una Standard Oil 2.0

Después de haber superado el billón de dólares en el valor de mercado, Amazon ha vuelto a caer por debajo de esa cotización, sin embargo la compañía lidera el primer lugar en los mercados globales de acciones, con un valor empresarial de 971 mil millones de dólares, por su parte Apple ocupa el segundo lugar con 939,7 mil millones. Retomando la publicación del Times, hoy existe un marco antimonopolio que se remonta a la década de 1970 centrado en el bienestar del consumidor, pero Lina Khan, retomar argumentos que se utilizaron en 1940 después de la Segunda Guerra Mundial, con lo que se ampliaba el alcance de la regulación antimonopolio alejado del bienestar del consumidor.

Viendo sólo la punta del iceberg, Amazon pareciera no representar ningún tipo de amenaza con un 4% de la cuota de mercado de ventas minoristas de Estados Unidos, con unos ingresos de 208,1 mil millones de dólares en el último año y especulando llegar a los 286,2 mil millones en 2019 que si se compara con los 510,2 mil millones de dólares en ingresos de Walmart en el último año, por lo que no supone una amenaza.

Amazon maneja cuatro negocios clave: Servicios en la nube, Comercio electrónico, Amazon Prime y los dispositivos domésticos de voz. El profesor de mercadotecnia, Scott Galloway de la Universidad de Nueva York, ha podido demostrar que la compañía posee una participación de mercado dominante en las cuatro empresas. El servicio de la nube, está impulsando el negocio global de internet, donde Amazon domina de forma apabullante; las estimaciones indican que este negocio sólo en Estados Unidos es seis veces más grande que el de su competidor más cercano, Google. En el área de ventas minoristas, Amazon apenas y tiene una participación del 4%, pero posee un 44% en comercio en línea, que es el área hacia la cual las compañías se encuentran enfocando su crecimiento. Encuestas recientes, muestran que estas compañías comparten un sentimiento de no poder hacer negocios sino es a través de Amazon para su distribución, a esto se le llama control de mercado.

Es ahí donde surge la comparación entre la Standard Oil y Amazon, la primera fue una gigantesca empresa de refinación estadounidense que hacia el final del siglo XIX se encargó de absorber a sus competidores por medio de ofertas agresivas y cuando estas no funcionaban entonces empleaba otros métodos hasta que la competencia aceptara sus términos para vender su participación. Posteriormente Standard Oil dejo de lado su negocio de refinación por medio de la integración vertical en el control de la logística, así como otros factores y actualmente Amazon va por el mismo camino, al crear su propio negocio de logística. Esta integración vertical se encarga de garantizar que un proceso comercial no proveniente del mercado que pueda producir uno mismo a un costo bajo de forma interna, reduce los costos operativos, hace que bajen los precios y fortalece su posición en el mercado.

Al final la estudiante Lina Khan, cierra su artículo con argumentos que apuntan a que los negocios de Amazon deberían ser vistos como esenciales para la economía, lo que debería de ser suficiente motivo para permitir el acceso a ellos de manera no discriminatoria. Quizás, el camino que veamos próximamente sea el de una mayor regulación para la compañía.