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Hablar de Tesla, es un tema un tanto polarizante y es que existen fieles creyentes en que el propósito de la compañía, es el de fabricar vehículos eléctricos ecológicamente sostenibles, gracias a su fundador y director ejecutvo, Elon Musk, llevan combatiendo por varios años ante los no creyentes que ven en la compañía todo menos un negocio sólido y al mismo Musk, como un falso profeta que no ofrece nada más que una promesa que en realidad es poco realista. No obstante, los mercados se han unido, para intentar respaldar este sueño o al menos, hasta no hace poco tiempo, justo cuando Tesla ha comenzado a sufrir para lograr cumplir sus compromisos y el comportamiento de Musk, ha empezado a parecer errático y desconcertante.

El próximo día miércoles, Tesla presenta su informe de resultados del 1T luego de darse la campanada de cierre y todo apunta a que anunciará ingresos por 5.770 millones de dólares, cifra que supondría pérdidas de 0,87 dólares por acción. No obstante, a menudo los resultados de Tesla suelen ser poco fiables y es que a Musk (y compañía), se les ha hecho fácil ponerse creativos con la contabilidad para alcanzar determinados objetivos en trimestres específicos, a sobretodo cuando Musk promete que el siguiente trimestre de la compañía, será rentable. Sin embargo si se espera obtener una visión realista de la situación de la compañía, son las cifras de producción y entrega, ofrecen un escenario más realista que el estado de sus resultados.

¿Cuál es la misión principal de Tesla?

Parte del discurso clave que ha utilizado Tesla para llegar al día de hoy, es que en un futuro, la energía sustentable así como los vehículos eléctricos serán parte del día a día. Es ahí donde entran las habilidades de Musk, que como el visionario que es, ha podido ser capaz hasta ahora de convencer a los inversores de que esta visión se podrá hacer realidad bajo su mando. Fue así como en 2006, en el blog de la compañía, Musk daba a conocer su plan maestro: ”Fabricar un coche deportivo. Utilizar ese dinero para fabricar un coche asequible. Utilizar ese dinero para fabricar un coche más asequible". Sin embargo luego de 10 años, el plan maestro apenas va tomando forma, al final logró vender unos cuantos autos por alrededor de 80.000-120.000 dólares, antes de llegar al Model 3, que se vendió por 35.000 dólares a partir del 2016. Tanto fue el impacto de este, que cerca de 3,500.000 de personas estuvieron dispuestas a depositar 1.000 dólares para asegurarse un lugar en la lista de espera, con lo que la compañía llegó a recaudar 500 millones de dólares.

El problema es que Tesla no ha podido ser capaz de cumplir con sus objetivos de producción y hasta la fecha sólo ha podido entregar 218.000. Para 2017, Musk anunciaba que la compañía había entrado en un ”infierno de producción” y que sigue atrapado allí. Las entregas no cumplen con las expectativas de acuerdo a Wall Street, así como de la propia Tesla. Para el primer trimestre del 2019, el fabricante de automóviles ha entregado un total de 63.000 vehículos, es decir 27.000 vehículos menos que en el mismo periodo del 2018. No es que la compañía, no sepa que no está en apuros, está sobrepasada y endeuda, tiene 33.700 millones de dólares de deuda que pagar en 2019 y otra deuda de 2.500 millones de dólares que vence en 2020.

Las acciones de Tesla, cerraron en 26,90 dólares, con lo que retrocedieron en un 31,8% frente a sus máximos de 52 semanas, si bien las acciones de la compañía han sido de las más volátiles que hay, la brecha del 34%, en tan sólo cuatro meses, entre su rendimiento y el del S&P es espectacular.