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Las vicisitudes que hoy día se viven entre las dos naciones norteamericanas, Estados Unidos y México respecto del tema migratorio ha sido uno de los de mayor importancia desde que Donald Trump asumiera la presidencia de su nación, puesto que el tema se convirtió no sólo en el tema de campaña que lo impulsaría a llegar a la Casa Blanca sino que incluso ya como Presidente sigue estando en su agenda de prioridades.

Ahora se acercan las elecciones en Estados Unidos y por tal motivo, Trump vuelve a poner como prioridad número uno el tema migratorio, con un tono en su discurso más agresivo de lo que había utilizado, en el que demuestra una tendencia proteccionista que se asemeja a la misma que utilizó hace tres años para ganar la presidencia. En aquel momento, el lema del candidato republicano fue ”Make America great again” y por lo nada extraordinario que parezca, este lema es responsable de que las negociaciones que actualmente llevan su país y México sean sobre todo complicadas y que generen una expectativa respecto a lo que piensa, pública o hace.

Dada la conexión tan fuerte que existe entre los mercados así como en las economías, en ocasiones provoca que los aspectos fundamentales en ocasiones tengan un peso mucho mayor que los técnicos, de ahí que se aprecie la inestabilidad política así como el comportamiento de personajes clave en los países provoca que el mercado no tenga siempre por descontado los movimientos en momentos determinado, sobre toda con las redes sociales siendo principales fuentes de información que siempre transmiten la información en tiempo real sobre cualquier tema. Tal y como sucedió el pasado fin de semana, cuando el presidente Trump utilizó su red social favorita: Twitter; para decir que si el gobierno de México no lograba acabar o al menos, controlar el problema migratorio que se vio acrecentado en los recientes años como consecuencia de las constantes caravanas migrantes así como las malas condiciones económicas, políticas y sociales a las que se encuentra sometida Latinoamérica, lo que provoca que el movimiento se fortalezca y se terminen por involucrar tanto Estados Unidos como México, con la responsabilidad compartida para encontrar una solución en conjunto, no así la de buscar un culpable y tratar de perjudicarlo por medio de acciones que dañen las relaciones productivas entre las naciones, las cuales afectarían a la población tanto de productores como de consumidores.

Donal Trump ha amenazado con cobrar aranceles a las importaciones que tengan su origen en México como consecuencia al problema migratorio, el cobro de estos aranceles iría en forma gradual, comenzando en un principio por el 5% hasta llegar a un 25%, si no se resuelve este problema. Al día de hoy las importaciones promedio de Estados Unidos en los últimos 9 años son $277,466.92 millones de dólares anuales, provenientes de México con importaciones por un total de $2,774,669.19 para el periodo 2009-2018, por lo que la balanza comercial tiene un déficit debido a que las exportaciones de Estados Unidos para con México, representa un 77% de sus importaciones.

Los aranceles a las importaciones de México darían como resultado en caso de ser del 5%, $13,873.35; si fuera de un 15% $41,620.04 y si llegara al 25%, sería de $69,366.73. Aunque el presidente Trump no está tomando en cuenta que la producción en México no es en su mayoría de empresarios mexicanos y los daños colaterales que se impondrán afectaría a empresarios extranjeros, sobre todo estadounidenses lo que provocaría que los consumidores estadounidenses terminen pagando estas decisiones.